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No se preocupen por nada

Walter Romanenghi

“No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo.”
(Filipenses 4:6-7)
A la hora de encontrar mandatos en la Palabra de Dios, aquí tenemos uno muy importante y necesario que debemos obedecer: “No se preocupen por nada”
Cada uno de nosotros, en el diario vivir, se encuentra con situaciones y circunstancias que nos producen preocupación. A todos nos pasa, igual que hace 2000 años atrás.
El apóstol Pablo, escribiendo a los filipenses les ordena que no vivan cargados innecesariamente con preocupaciones. Que no se aflijan, o que no se angustien, como dicen otras traducciones.
La orden es no permitir que las preocupaciones nos gobiernen la agenda, ni el buen humor.
Para cumplir con este mandato, Pablo añade un consejo. Él nos dejó escrito “Mas bien, oren” Que frente a lo que nos preocupa, vayamos a Dios en oración pidiéndole por todas nuestras necesidades. Y que, además, seamos agradecidos.
Es similar a lo que escribió el rey David muchos años antes: “Entrégale tus cargas al Señor, y él cuidará de ti.” (Salmo 55:22) O, el ofrecimiento que nos hace Jesús: “Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.” (Mateo 11:28)
Si obedecemos el mandato de Pablo, y seguimos su consejo, tenemos una hermosa promesa por delante: Dios nos dará su paz, de una manera sobrenatural. Esa paz que solo Él puede dar.
Una paz que promete cuidar nuestros corazones y nuestros pensamientos, de todas aquellas preocupaciones que nos rodean.
Así que, a obedecer.
No se preocupen por nada.
¡Amén!