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Basado en Su Persona

Mateo Sereno

En Éxodo 3, se nos describe una historia, en la cual Dios llama a Moises a lo que iba a ser el propósito de su vida: Liberar al pueblo de Dios de la esclavitud en Egipto para llevarlos a la tierra prometida. Ante tal desafío, Moises puso objeciones.
Entre otras cosas planteó: “¿Quien soy para ir?” “Si me preguntan como se llama el que me envió ¿Qué les digo?” “¿Qué hago si no me creen?” “No soy bueno hablando”. Incluso, insistió para que envíe a otra persona
Y Dios respondió: “Yo estaré contigo” “Yo soy el que soy” “Yo haré señales milagrosas” “Yo te cree la boca”
Podemos notar un patrón, Moises le plantea a Dios sus inseguridades. Pero Dios anula cada uno de los cuestionamientos a sus propias capacidades recordándole con quien está hablando.
Básicamente le esta diciendo que este llamado no va a ser logrado por las capacidades propias de Moises, sino que va a ser logrado porque Dios se pone a si mismo como garantía. Y Dios es poderoso para lograrlo, pero a su vez, hay algo que Dios no puede hacer, y eso es que Dios no puede negarse a si mismo.
Al ponerse a si mismo como seguridad, tenemos que entender de que la obediencia de Moises (y la nuestra) no debería estar basada en una lista de pros y contras de nuestras capacidades para ver si lo podemos lograr, debería estar basada únicamente en nuestra fe en Dios.
Al final de esta historia, Moisés obedece. Y tiene un buen fragmento entre los héroes de la fe en Hebreos 11 mencionándolo a el: “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.” (Hebreos 11:27)
Pablo también escribe acerca de él y Timoteo: “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, preso suyo. Al contrario, participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y nos llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,” (2 Timoteo 1:8-9)
Nos invito a reflexionar: Estamos decidiendo si obedecer a Dios en lo que nos pide ¿basándonos en nuestra fe? o ¿nos basamos en nuestra capacidad?.